El caso de Lisa Adams: Tener cáncer y no poder decirlo

lisa

Hace unos días llegué por chiripazo al Twitter de Lisa Adams, una mujer de 37 años, con cuatro hijos, que sufre un cáncer de mamas en fase IV y que ha comenzado a desarrollar metástasis en todo su cuerpo. Pero en realidad no me llamó la atención por eso, ni porque está subiendo minuto a minuto tweets sobre su estado actual con esta enfermedad y los efectos de sus quimioterapia, sino que por una polémica columna del The Guardian que comparaba su caso, y su actividad en internet, con las selfies en funerales.

Una de las principales críticas que hace la periodista de The Guardian (que casualmente es la esposa del autor de otra columna contra Adams en el New York Times) es su hábito de compartir en exceso su enfermedad, especialmente ahora que se ha ido agravando con el tiempo, y la cantidad de tweets que produce por día.

Y en realidad, si ven su Twitter, efectivamente escribe mucho, pero gran parte son respuestas, RT y nociones sobre su día en general. Rara vez habla de sus hijos o de su esposo, algo que encuentro respetuoso y bastante lúcido de su parte. Pero no, también es criticada por ambos periodistas por esta decisión, como si existiera un canon de escritores moribundos o graves sobre su estado.

Creo, desde mi propia experiencia de haber tenido cáncer, de perder mi pelo y superar quimoterapias, que cada uno vive su proceso como puede. Ahora, casi tres años después de entrar en remisión en verdad me arrepiento de no haber documentado todo ese proceso. Quizás porque en ese momento me sentía sola y podría haber encontrado comprensión compartiendo mi caso. Y no porque mi familia no me acompañara, sino porque es raro tener cáncer y ser joven, es algo que no tiene sentido de buenas a primeras e inevitablemente te enajena del resto.

Por eso definir qué está bien o qué está mal con respecto a una persona con cáncer, sin ser el involucrado, es sobre todo una demostración de falta de empatía. Quizás retratar el lecho de muerte de una persona puede llegar a ser escandaloso y polémico, pero en parte es una retrato de lo real y crudo que es el proceso. Ocultarlo no hace que no exista, hacernos creer que la gente muere con dignidad porque no tuvieron tratamientos (como relata el escrito del New York Times) no quita el hecho de que esa persona ya no estará más de cualquiera de las dos formas.

Creo que la patudez de sentirse dueño de la verdad, en algo tan profundo como pueden ser estas enfermedades, no sólo es ridículo, sino que intentar aplicarlo en algo tan simple como las redes sociales puede llegar a ser patético. Día a día leemos de personas que les duele la guata, la cabeza, el dedo, que pelearon con el pololo, que odian el amor, que aman su comida, que adoran a sus mascotas, pero conversar de algo tan cotidiano como una quimioterapia para un enfermo de cáncer, no, es mucho para nosotros.

Aún así existe la costumbre de intentar controlarle la vida al resto. Qué es aceptado, qué hacen, qué escuchan, qué dicen, qué piensan, al punto que decirle a una persona qué puede hacer con sus últimos momentos de vida puede llegar a sonar completamente válido para algunos.

Luego de que muchas personas alegaran contra la columna inicial, finalmente el escrito de The Guardian fue bajado por el diario. Además, surgieron diversas columnas pro- Adams, como la de New Yorker, hablando precisamente de la libertad de expresión y el nivel de individualidad de estos casos, especialmente teniendo en cuenta que incluso compartir su proceso puede ser beneficioso para estas personas.

¿Y Lisa? Lisa sigue teniendo cáncer, sigue estando a punto de morir, sigue sin encontrar un tratamiento que le entregue más tiempo con sus hijos, pero por lo menos ahora puede hablar de ello con tranquilidad.

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There are 2 comments

  1. Daniela

    Creo que la crítica viene de un mundo que ha puesto la enfermedad y la muerte lejos de la vida. Nadie quiere saber, padecer ni acompañar el proceso. Que prepotencia la de ellos!
    El cáncer es dificil, porque en su nombre encierra sentencias. Afortunados nosotros que sobrevivimos, que no fue invasivo/agresivo/generalizado… Pq al cancer se le pelea, y avece se le gana o se le pierde.
    Valor para ella y su familia, y todos los que viven día a día con los días contados. Y para el resto del mundo, el mensaje es “se hace lo mejor que se puede con lo que se tiene”. Y que no weben.

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