“La máquina para ser otro”: Un proyecto de empatía desde la realidad virtual

oculus

La inclusión de la realidad virtual ya es una gran tendencia dentro de la creación de la próxima generación de videojuegos. Específicamente, la llegada de Oculus Rift ha marcado sin duda la próxima etapa que podrá tener esta tecnología en el entretenimiento, fijando un antes y después para esta industria. Dentro de sus principales cambios, estos lentes muestran los contenidos, no en una pantalla lejana, sino que en la misma mirada de sus usuarios y por medio de una tecnología inmersiva que hace sentir a los jugadores con algo más que unos simples accesorios en la cabeza sino que dentro, casi, de una realidad paralela.

Ahora, esta tecnología ha saltado hacia otro tipo de iniciativas completamente diferentes, como es el caso de “The machine to be another”. Tal y como dice su nombre, este proyecto se basa en la tecnología de realidad virtual para entregar la experiencia de “cambiar de cuerpo”.

Por medio de tres cámaras, dos lentes de realidad virtual, y audífonos, los desarrolladores detrás de esta idea permiten que dos personas puedan ver desde los ojos del otro. Así, quienes participan de este proyecto ven a través de sus lentes de realidad virtual lo que está en la mirada de un segundo sujeto, sus movimientos y su interacción con el entorno.

Es interesante por un lado como se pueden transmitir sensaciones de un cuerpo al otro que no son reales, y que solamente por medio de la visión pueden engañar al cuerpo. También me parece llamativo cómo puede cambiar la experiencia de percepción de las personas en base a cómo ve el otro.

Un claro ejemplo es el proyecto Gender Swap, que entrega a los participantes la visión del cuerpo de alguien del género contrario. Ambos participantes se mueven al mismo tiempo, siguiéndose entre sí, y tocan su cuerpo con o sin ropa, pero viendo las cámaras del otro.

Todas estas pruebas tienen el valor de generar de cierta manera una empatía en el otro, especialmente en el caso del experimento entre géneros. Creo que en este caso en específico, además, puede entregar un entendimiento del cuerpo del otro, de su forma, de cómo se ven a sí mismos y cómo uno mismo se ve desde afuera. Me encantaría un experimento, obviamente con equipos menos visibles, de un hombre y una mujer caminando por la calle pero recibiendo la mirada del otro.

Creo que sería un buen ejercicio para problemas como el acoso, del que hablé en un post anterior, en especial para hacer entender a hombres reticentes a ver estos fenómenos como un acto violento cómo se siente ser mirada permanentemente en la calle. Todo esto no por medio de un disfraz o una grabación anterior, sino que por un evento en vivo de estos problemas, un vivencial de qué es ser mujer.

Obviamente también sería interesante caminar como un hombre, ver la reacción de las personas y observar cómo se acercan a ellos, qué diferencias existen. O quizás también tomar la postura de alguien de otra raza, transexual o con una apariencia “fuera del dogma”, vivir también en primera persona los niveles de discriminación que pueden existir en cada caso. Incluso entre dos personas del mismo género y la misma raza también podría dar resultados interesantes.

Los invito a echarle un vistazo al proyecto de arte que sin duda plantea una nueva forma de vivir la empatía y el ser otro por un par de minutos.

Gender Swap – Experiment with The Machine to Be Another from BeAnotherLab on Vimeo.

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